La divina comedia – Canto vigésimo

Infierno, Canto vigésimo De nueva pena debo hacer versos y dar materia al vigésimo canto de la primera canción, de los hundidos. Estaba ya dispuesto por entero para mirar el descubierto fondo que se bañaba de angustioso llanto: y vi gente por el valle redondo venir, callando y lagrimeando, al paso que llevan las letanías... Leer más →

La divina comedia – Canto decimonono

Infierno, Canto decimonono ¡Oh Simón mago, oh míseros secuaces que las cosas de Dios, que de bondad deben ser esposas, ustedes, rapaces por oro y por plata adulteraron; ahora conviene que por ustedes suene la trompeta, porque están en la tercera bolsa! Ya estábamos en la siguiente tumba subidos al escollo en aquella parte que... Leer más →

La divina comedia – Canto decimoctavo

Infierno, Canto decimoctavo Lugar hay en el infierno llamado Malebolge, * todo de piedra y de color ferroso, como la cerca que lo rodea en torno. Justo en el medio del campo maldecido se abre un muy largo y profundo pozo, del que, sobre el terreno, diré su orden.** Aquel círculo que queda, entonces, es... Leer más →

La divina comedia – Canto decimosexto

Infierno, Canto decimosexto Ya estaba en el lugar donde se oía retumbar el agua que caía en el otro círculo, semejante al que la abeja hace en el panal; cuando tres sombras juntas se apartaron, corriendo, de una turba que pasaba bajo la lluvia del áspero martirio. Venían hacia nosotros, y gritaba cada una: "Deténte,... Leer más →

La divina comedia – Canto decimoquinto

Infierno, Canto decimoquinto Ahora nos lleva el uno de los duros márgenes; y el humo del arroyo que arriba hace sombra, del fuego salva de tal modo el agua y las orillas. Como los flamencos entre Gante y Brujas, temiendo el oleaje que en invierno avanza, hacen defensas para que el mar se aleje; y... Leer más →

La divina comedia – Canto decimocuarto

Infierno, Canto decimocuarto Y porque el amor a la tierra natal me oprimió, reuní la dispersa fronda y se la devolví a él, que desmayaba. De allí llegamos al fin donde se parte la segunda vuelta de la otra y donde se ve de la justicia el horrible arte. A fuer de manifestar las cosas... Leer más →

La divina comedia – Canto decimotercero

Infierno, Canto decimotercero No era todavía allá Neso regresado, cuando nos metemos por un bosque que por ningún sendero era marcado. No fronda verde, sino de color fosco; no ramas lisas, sino nudosas y torcidas; no frutos allí, sino espinas con veneno; no habitan tan ásperas malezas ni tan espesas aquellas fieras salvajes que aborrecen,... Leer más →

La divina comedia – Canto duodécimo

Canto duodécimo Era el lugar donde a descender la riba fuimos, áspero, como quien lo habitaba, tal que toda mirada le sería esquiva. Como en aquella ruina que en el flanco de acá del Trento el Adigio golpea, o por terremoto o por sostén falto, de la cima del monte, de la que baja al... Leer más →

La divina comedia – Canto undécimo

Canto undécimo Sobre la extremidad de la alta orilla que grandes piedras rotas hacían en círculo, llegamos sobre muchedumbre más sufriente; y allí, por la horrible abundancia de la fetidez que el profundo abismo exhala, nos pusimos detrás de la cubierta de un gran sepulcro, donde vi un escrito que decía: "Anastasio papa guardo, a... Leer más →

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