La ficción es el energizante por excelencia

¿Por qué existen los escritores? ¿A qué se remontan? ¿Por qué hay tantos? Esas y otras preguntas buscan respuestas en esta entrada.

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Mi abuelo Edgardo se echaba en una reposera debajo del níspero de casa, encendía un cigarro y empezaba a contarme sus historias. Una especie de Alberto Laiseca pero autoreferencial y al aire libre. Mi abuelo tuvo un arranque difícil; a los ocho años perdió a su hermano y quedó solo ante la sombra fría del padre, adicto a los negocios. No es extraño que en cuanto veía la posibilidad se escapaba de su pueblo para aparecer  semanas después, cuando ya no le quedaban cartas bajo la manga o Ya Estaba Demasiado Cansado. Nadie sabía cómo hacía para sobrevivir hasta que contaba sus historias. Yo tenía cinco años cuando murió de cáncer de pulmón, y sin embargo tengo numerosos recuerdos de él, principalmente por sus historias y la forma de contarlas. Sus pausas, la voz grave, la risa, las preguntas que eran como un juego de adivinanzas.

Es difícil hablar de la existencia de los escritores sin mencionar la memoria. Aunque sea de paso, hay que citar a Jorge Luis Borges, en uno de los temas que siempre lo persiguió.

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.

Probablemente la cita sea doblemente valida para un escritor, que va en busca de la profundidad y se dedica al entramado de distintos recuerdos y voces del pasado.

La imagen de mi abuelo Edgardo narrando sus viajes me remonta a la época de las cavernas, cuando los hombres se reunían alrededor de un fuego a compartir una ronda de historias. Unos contaban lo que habían visto al sur, otros refutaban con lo que habían encontrado al norte. El resplandor del fuego se iba apagando y al final los hombres dormían profundamente, como si hubieran agotado todo lo que tenía para darles el día.

¿Por qué tantos miles de años después seguimos manteniendo ese ritual? El fuego ha cambiado; ahora es la televisión, el cine, facebook, instagram, un blog (los blogs no han muerto). El fuego sigue ahí; más vivo que nunca, las 24 horas encendido. ¿Por qué esa necesidad de escuchar narración todo el tiempo?

Nos une. El compartir la lengua y el entender la historia que nos llega del otro permite, al menos durante un rato, vivir un poco menos solos. Una buena historia revela la poesía del mundo y nos seduce, abriendo las puertas a una existencia más plena. Dice Paul Auster:

Necesitamos desesperadamente que nos cuenten historias. Tanto como el comer, porque nos ayudan a organizar la realidad e iluminan el caos de nuestras vidas.

Hoy día las audiencias están algo enloquecidas o aprisionadas en una demanda de que todo tiene que causar risa. La dictadura de la diversión. Si no divierte no sirve. Aunque no tengo nada en contra del humor, me gustaría decir que es una dictadura perversa, como todas a las que nos somete la cultura de la época. Insisto en que hay otras formas de seducir. Algunas que necesitan de una inversión mayor de tiempo antes de ofrecer la recompensa. La intriga, el terror, el asombro, etcétera.

El drama es la raíz del dilema. Si uno presta atención en las interacciones cotidianas descubre que estamos rodeados de escenas dramáticas. Ejemplo. Tenemos que llegar al trabajo en un día de lluvia. ¿Qué ocurre cuando llegamos? Se lo contamos a alguien. Y aunque todos están contando más o menos la misma historia lo aceptamos gratamente. Aceptamos esas dosis de dramatismo porque hacen que la repetición cotidiana sea más tolerable. No me cuesta imaginar que en la era prehistórica también los cavernarios hablaban del clima hasta dar con un mejor tema de conversación.

Esa energía dramática que nos rodea es un combustible elemental para mover cualquier historia. Los escritores son vampiros, dice George Bernard Shaw:

La literatura es una extraña máquina que traga, que absorbe todos los placeres, todos los acontecimientos de la vida. Los escritores son vampiros.

Para José Saramago:

Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

Lo que rescato de Saramago es que aprovecha la capacidad de transformación que ofrece la ficción. Los textos, en la medida que son comprados como reales por el que los escucha o lee, comienzan a modificar lo real. Quizá podemos modificar la realidad en la medida en que modificamos la ficción.

Don Quijote y su cruzada es probablemente quien mejor ejemplifique esta idea. 

¿Por qué existen los escritores? ¿Por qué hay tantos? La forma reducida sería decir que simplemente la ficción nos energiza.

 

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La búsqueda de lo imposible

Espero que los lectores de este blog encuentren herramientas y formas útiles de pensar el oficio del escritor, mientras conocen la historia de un escritor que como tantos otros busca lo imposible. Básicamente de eso se trata este espacio; reflexionar sobre la escritura y su proceso creativo. Incursionar en distintas lecturas, ofrecer una variedad de textos que nos atrapen y enseñen otras formas de leer.

El gran Kellar

El gran mago Kellar.

El sitio de Pidotiempo está dividido en dos categorías; BlogTaller. En el blog se trabaja sobre algunos conceptos de la narrativa y la poética. El mercado y los distintos fenómenos a los que se ve expuesto un escritor indie en la actualidad. Se da prioridad a la sinceridad respetuosa, conocida también como ironía, que a menudo desembarca en la risa. Las preguntas y la conversación con los lectores y otros blogs es necesaria, enriquece, por lo que siempre se alienta a usar los comentarios. En ocasiones pueden aparecer reseñas y críticas a libros, series o películas, pero siempre la atención está enfocada en cómo funciona el texto, es decir, cómo está escrito.

Algunos de los temas que se desarrollan son el hábito de escribir, la pasión, las ideas, la frustración, la hoja en blanco, la estructura, el conflicto, el arco dramático, los personajes, el diálogo, la investigación, los borradores, los finales, la edición, los concursos, etc. La búsqueda es ser exhaustivos con los temas en cuestión pero al final del día siempre depende del que tiene el lápiz en la mano, o los dedos en el teclado, es decir, del escritor. Al final enseñar a escribir es una utopía, una encantadora utopía.

En la pestaña de Taller van a encontrar cuentos, poemas, ensayos, novelas y demás contenidos de diversos autores consagrados para leer y disfrutar. Esa sección se utiliza principalmente para subir el material que los alumnos del taller de escritura necesitan estudiar. El taller de escritura funciona de manera personalizada y es abierto a todos los niveles, podes leer más sobre el mismo clickeando acá. El arancel que se cobra por el taller cubre la asistencia personalizada y la corrección de los textos entregados por el alumno.

Un último dato antes de cerrar. Habitualmente las publicaciones en la sección Blog ocurren los jueves. Mientras que las entradas en Taller son azarosas y pueden ocurrir cualquier día.

Bienvenido a pidotiempo. No voy a extorcionarte para que pongas seguir este sitio, me resulta horrible cuando alguien obliga a sus lectores a hacer algo. Pierde la magia de la autenticidad. Es mucho mejor que nazca de uno mismo. Salvo cuando no nace -.-