La liquidez de las palabras, ¿Qué es escribir?

Hoy plantee una actividad – algunos ya me han dicho profesor vía facebook – para mostrar que la materia prima con la que trabaja un escritor, las palabras, son en todos los casos una perras traicioneras.

Vamos a estar de acuerdo en que un vocabulario amplio es un armamento que los escritores necesitan. Pero a menudo damos por sentado el vocabulario que tenemos y no nos preguntamos de dónde viene, o cómo está hecho. Las respuestas que hoy nos damos las buscamos en las mismas palabras. Hoy toca hacerse algunas preguntas en relación a ellas.

¿Qué son las palabras? Aristóteles decía que la palabra era la mínima unidad significativa. Y ya en aquel entonces el griego apuntaba con certeza a su cualidad esencial.

Lo más técnico sería decir que la palabra es un conjunto o secuencia de sonidos articulados, que se pueden representar gráficamente con letras, y por lo general, asocian un significado.

En esa definición técnica hay algo que nos interesa remarcar, que es la asociación con un significado. El significado es el contenido que llena – o intenta llenar – la palabra sonora o gráfica. Este contenido es siempre maleable y transmutable, decimos que es un líquido, cuando no un gas. Puede cambiar de contenedor, puede alterar sus propiedades. Lo puede hacer porque nuestra mente es versátil y se adapta a los cambios. Así el lenguaje se articula y es creativo. Es un ser vivo.

Para mostrar esto hice una simple pregunta a unos escritores amigos. ¿Qué es escribir? Como escritores que son ese verbo no les es ajeno. Tienen una carga emocional depositada en esa palabra. Lo cual hace que sus respuestas llegan cargadas de imagenes, fantasias y significados que están por fuera de lo que uno diría, cotidianamente, que es escribir. Por esta razón caen con facilidad en la hermosa trampa de las palabras. Pero antes de leer las respuestas cargadas de emocionalidad, veamos el contraste con lo que dice la RAE sobre la palabra Escribir.

Escribir RAE:

  1. Representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie.
  2. Componer libros, discursos, etc.
  3. Comunicar a alguien por escrito algo.
  4. Trazar las notas y demás signos de la música.

Que frío tiene la RAE en el pecho ¿no?

La consigna fue sencilla, les pedí que me respondieran en menos de 50 palabras qué es escribir. Algunos no respetaron la consigna de la cantidad de palabras. A otros les bastaron unas pocas. Lo que quisiera que vean es como varía el significado de una palabra según quien la utilice. Y también reflexionen sobre la subjetividad con la cual trabajamos y de la que somos presa y cazador. Queda abierta la consigna en los comentarios para que otros escritores, lectores o lo que sean (ovnis, sapos, niños en la escuela, etc) participen con sus respuestas.

20 escritores independientes responden ¿qué es escribir?

Oswaldo: es ser libre.

Crespo: es poder expresar lo que llevo dentro, plasmar en papel lo que mi imaginación crea incluso cuando no estoy en medio del proceso creativo. Para mí, escribir lo es todo.

Antonio Távara: Creo que —en el aspecto estrictamente literario— escribir sería dar rienda suelta a lo más profundo que alberga nuestra mente, nuestra necesidad humana a expresar lo que creemos o sentimos sin temor —en la mayoría de los casos— a ser reprochados por ellos.

Aura Luna: La necesidad de expresar un mensaje, sea cual sea, llevado a la palabra para que sea eterno.

Ari Wolbi: Escribir es viajar. Es recorrer distintas partes del mundo a medida que cuentas una historia. Escribir es lo que soy. Es darle vida a una historia que te escogió a ti para contarla

Danyy Fernandez: escribir es liberarme; pensar historias, poesias, palabras que vayan acorde a una situación y con ella expresar mis sentimientos.. por ahi es lo único que me ayuda a sacarme el enojo y a veces es muy divertido.

Gabriela Pedreros Gutiérrez: escribir para mí es cambiar de piel y vivir una realidad distinta con una mente y criterios distintos. Ser un pequeño dios para un universo que seguirá existiendo cuando dejemos de escribir porque ya está hecho.

Salomé Maestre: no necesito 50 palabras, para mí escribir es un escape de la realidad.

Marisela Correa: Hay ocasiones en las que mi mente inventa cosas y se me ocurre escribirlas, mejorarlas, darle un toque que lo haga único. Es una forma de relajarme, de pensar en cómo sería la vida perfecta, e imperfecta. En ocasiones he pensado que la definición de escribir esta mal, que debería ser al revés. Que no se escribe para expresar los sentimientos. Más bien, se escribe para, válgame la expresión, sentir los sentimientos. Para sentir lo que te imaginas, lo que te ideas sienten los personajes. Para sentirte diferente, diferente a como eres, para ser diferente por un breve momento. Creo eso sería escribir para mi. No escribir para expresar, escribir para sentir.

Mariví González: escribir es muchas cosas. Todo y a veces nada. Terapéutico y relajante y muchas cosas más.

Jorge Concha: escribir es el cómodo recurso de pensar las cosas en voz baja, de atesorar palabras con cierta continuidad o relato, conjunto de letras que son visibles al público solo si el autoestima y autocrítica no las destruye antes.

A. Yajure: escribir es vivir mil historias en un sola vida, viajar a través de la imaginación y transmitirle tu pasión, esmero y dedicación a alguien más. Quizá para algunos signifique un pasatiempo, pero para mí posee un significado diferente a medida que creo vida a través de mis historias.

Lorena Di Rado: mi propio placer donde soy yo y muchas vidas más sin serlo, simplemente la evasión a otros mundos.

Vicky De Emyl: Fluir, volar, plasmar a través de las letras: sueños, pensamientos, anhelo, fantasías, que la imaginación desea proyectar a través de nuestra creatividad. Es una forma placentera y hasta cierto punto, terapéutica, para ser uno mismo, o ser aquellos quienes no podemos ser, dejando en palabras personalidades, escenas, mundos entre los cuales viaja nuestra consciencia.

Veronica Murillo Zapata: Escribir es crear. Es una manera de desconectarme del mundo real. Escribir es soñar. es creer en mundo mejores.

Kenia de la Torre: no quiero decir lo de crear mundos y bla, nula, bla. So escribo es porque noté que nadie me hacía caso cuando hablaba, así que pata ser, hacer y estar con quien yo quería; pues me puse a escribir muchas de las fregaderas que traía en la cabeza. Aún tengo la esperanza de que le guste a alguien

Claudia Oviedo: escribir es mi manera de comunicarme con otras personas de manera íntima. Aunque nunca nos hallamos visto ni hablado, si alguien se identifica con algo de lo que escribo, ya ha empezado a comunicarse conmigo, pues ve una parte del mundo a través de mis ojos y suma su perspectiva de la vida a la mía..

Stefania Lozano Cumber: la escritura para mi es una pieza del alma, la cual, refleja las emociones del corazón, y transmite  sentimientos al lector.

Melina Conde: escribir se puede definir de varias formas. Escribir es liberar todo lo que llevas dentro por medio de palabras, historias; es escapar de la realidad a la imaginación donde tu puedes crear tu propio mundo; es la relajación de tu ser. Eso y más es escribir.

Mmj Miguel: “Escribir responde a una necesidad artística. Más allá del plano profesional que el escritor debe tener para traer el pan a la mesa, escribir maxifica el entendimiento de nuestro mundo por medio de la palabra”.

Saida Libra: es evasión, vida, respirar, escapar… Te da la oportunidad de crear tu propio mundo y de dictar las reglas. Incluso controlas los imprevistos y los dilemas a los que se enfrentan tus personajes, y extrapolas en ellos sentimientos y vivencias, a veces sin darte cuenta. Te manifiestas de alguna forma a ti mismo. Manifiestas tus tristezas, miedos o sensaciones. Resumiendo… escribir para mí es básicamente una necesidad.

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Vemos que la carga emotiva lo moja todo y convierte una pregunta en un río bravo, que si no hubiese limitado a 50 palabras algunos estarían todavía escribiendo. Algunas cosas se repiten, libertad, evasión, comunicar, soñar, expresar. Y aunque algunas se parecen (hay muchos deseos de volar veo), no hay dos respuestas iguales. ¿Se imaginan los contrastes si comparan estas respuestas con las que daría el verdulero de la esquina, una ama de casa, el colectivero, una panadera, una maestra de jardín, un niño en la plaza? ¿Serían bien distintas cierto?

Si nos detenemos suficiente en una palabra y la estudiamos durante largo tiempo, encontraríamos que carece de significado. Llegaría un punto donde el sonido o la imagen no diría nada. O diría algo totalmente nuevo. El significado se difumina, se escabulle y parece que ya no representa lo que debía, se ha distanciado de lo real o ahora está apuntando a otro real. Usaríamos siempre más palabras para definir algo. Es una bola que se enreda sin fin. Es un goce intentar desenredarla ¿Acaso los escritores se deleitan en ese imposible? O por el contrario nos recluiríamos en el silencio como monjes budistas a buscar la palabra que se adecue perfectamente y que no existe. Tal vez la inventemos, porque ya sabemos que no existen los límites y las palabras son arbitrarias. O podríamos llegar a renunciar a capturar el significado y crear sonidos sin significado. ¿Es posible? Al final quedaría en evidencia que las palabras son una relación donde se ven las relaciones de poder y dominancia.

Yendo más al fondo de las relaciones que las personas tienen con las palabras, planteo ahora unas preguntas para que las piensen. Si de la carga emotiva nacen palabras de sentidos únicos, ¿No es la subjetividad un arma de doble filo? ¿Nos acerca o nos aleja de la comunicación? ¿Cómo determinarlo? ¿Cuán involucrados estamos emocionalmente con el tema del que escribimos? ¿Son las personas las palabras que eligen? ¿A esto apuntaba Juan Luis Vives, el filósofo español, cuando decía  “No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”?

Y esta otra serie que abren nuevas consignas, vías de exploración, algunas que les pueden servir para armar personajes y crear verosimilitud, ¿Cómo habla la gente que los rodea? ¿A cuáles les dan mayor valor? ¿Cuáles les dan miedo? ¿Hay alguna que no puedan decir? ¿Cuáles son sus insultos? ¿Qué significado le dan a las palabras de uso cotidiano? ¿Cómo se saludan entre amigos? ¿Cómo se presentan? ¿Qué palabras eligen decir primero?¿El nombre? ¿La edad? ¿La profesión? ¿Qué palabras repiten?

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Algunos de los escritores, los más rebeldes, respondieron a mi pregunta con la misma pregunta pero espejada. Me interrogaban sobre qué es escribir para mí. A ellos les dejo este enlace a la primera clase del taller, donde dejé salir 8 fantasmas personales sobre escribir para después rearmar y unirlos en una sola bestia monstruosa.

Micromecenazgo para un libro

Como ya hemos visto antes el camino tradicional para publicar un libro suele ser un proceso de filtrado que da lugar a unos pocos y deja a muchos autores en el camino. En especial este recorrido se le hace tortuoso a los autores noveles. Sin embargo la evolución de la tecnología trae algunas ventajas en el mundo editorial que son especialmente útiles para los escritores independientes. Las facilidades de pagos que ofrecen las plataformas de crowdfunding o micromecenazgo sumado a las imprentas que trabajan por demanda o en pequeñas tiradas, son dos factores que se le ofrecen a los nuevos escritores como posibles puertas a la publicación.

Crowdfunding o micromecenazgo

crowdfunding o micromecenazgo

El crowdfunding es una herramienta de financiación de proyectos a través de aportes de particulares. En su origen las plataformas se dedicaban a impulsar proyectos de cualquier tipo. Dentro de los cuales empezaron a aparecer cada vez más los editoriales. A tal punto que en la actualidad existen plataformas específicamente destinadas al financiamiento de obras del mercado editorial. Estas empresas funcionan como editoriales pero con el agregado de incorporar métodos de financiación colectiva. Como toda editorial, las instancias de evaluación y filtros de las obras que reciben siguen presentes a fin de preservar la calidad en las colecciones del sello.

Dentro del campo editorial hay dos tipos de mecenazgos diferenciados por sus objetivos.

  • El mecenazgo con recompensa es la oferta tradicional, donde el lector compra por adelantado el libro y recibe premios por el grado de participación.
  • El mecenazgo con recompensa y retorno de la inversión es una variante más actual, donde el lector además de comprar por adelantado el libro y recibir premios, adquiere un porcentaje de ganancias por las ventas que la obra genere a futuro.

En español, la plataforma más conocida de mecenazgo con recompensa es la de Libros.com. Una editorial que ofrece a los autores financiar la publicación a través de la venta de libros por adelantado.

Un ejemplo de mecenazgo con recompensa y retorno de la inversión es el que ofrece Pentian. Donde, además de las recompensas y regalos, se le ofrece al mecenas participar con el autor y la editorial de los royalties que se generen con la venta del libro. En este caso los mecenas se convierten en socios directos del autor. Siendo de esta manera tres partes las interesadas en generar ventas.

¿Cómo funciona el retorno de inversión para los mecenas?

Los royalties dependen de cada caso en concreto que se analice. En esta oportunidad les hablaré del contrato de Pentian.

La propuesta que Pentian realiza respecto a la división de las ganancias que produzca el libro es la siguiente: un 50 % del total son para el autor, un 40% corresponde a los mecenas que financiaron el proyecto, y el 10% restante va para la editorial.

La ventaja de este modelo de crowdfunding es que el lector se convierte en un inversor de autores. Es una realidad que el crowdfunding bien utilizado se convierte en una herramienta revolucionaria. En la producción de contenidos y ofertas culturales ocurrirá lo mismo si el lector/mecenas comprende y hace consciente que su poder de consumidor tiene también un efecto de inversión. Las editoriales al estilo Pentian o Libros.com son alternativas para evitar caer en el callejón sin salida en el que muchos autores noveles se encuentran. Al mismo tiempo que evidencian de manera directa la retroalimentación que existe entre lector-autor-editorial. Y permiten ir pensando modelos de negocios que sean más amigables con las obras que irrumpen por fuera de los géneros más comerciales.

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En los comentarios me gustaría leer sus opiniones sobre el micromecenazgo para publicar sus obras. ¿Habían escuchado al al respecto? ¿Tienen alguna experiencia para contar?

 

Marketing del libro, primeros pasos. Fase 1: Publicación

Abrimos hoy dentro del Taller el Ciclo de Marketing del libro, especialmente destinado a quienes además de escribir tienen la ambición de publicar, y por qué no, de vivir de la escritura.

Fase 1: publicación

Para hablar de marketing del libro tenemos primero que aceptar algo que todavía algunos se resisten: el libro es un producto, y como tal debe enfrentarse a millones de ofertas similares que buscan dominar el mercado. La pregunta es cómo hacerlo para tener éxito y alcanzar la lista de los más vendidos, ser rentable o al menos publicar la obra luego del esfuerzo que implicó producirla.

Pregunta para el que todavía se niega a aceptar que el libro es una mercancía, un objeto, un fetiche para muchos, un número en una columna de ventas. ¿Has visto cómo los supermercados, donde se venden quesos, fiambres, televisores, sillas, etc., incluyen hace ya varios años una estantería de libros?

De hecho, es por esta razón de producto que el primer paso del Marketing de libro comienza en la inscripción de tu manuscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual. Procedimiento burocrático del todo enervante pero que es elemental para arrancar este proceso de Marketing con el pie firme en el terreno legal.

El segundo paso será enviar la propuesta editorial a una agencia o editorial. Hay ocasiones en las que este procedimiento se realiza antes que la escritura del manuscrito. Ya sea que el autor, generalmente consagrados, envían su idea a la editorial para la aprobación y correspondiente anticipo. O por el contrario, en base a estudios de nicho la editorial realiza una propuesta a un autor.

Los filtros

El tercer paso será superar los filtros. Desde este momento el autor no tiene nada más que hacer, salvo que sea pariente o amigo de la editorial y pueda ganarse un favor. Eso lo dejamos para tema de novela. En el caso corriente el autor ya hizo sus esfuerzos para pasar los filtros al escribir la obra. Ahora toca que esta muestre valor y se defienda a sí misma en un coliseo lleno de leones.

Seguimos por el camino tradicional en el que uno se dirige a la editorial, ya que es el más usual entre autores independientes. Una vez enviada la propuesta comienzan los filtros de calidad. Estas son básicamente las instancias donde se desechan propuestas y manuscritos a rolete. En términos generales esto se debe a una sobreproducción de textos de dudosa calidad, que no tienen demanda o la inversión es demasiado arriesgada. Abro un paréntesis para reirme un poco. Cuando los autores son desconocidos se tiende a pensar que por algo son desconocidos. Es como cuando uno termina una carrera universitaria y mira que las ofertas laborales son excluyentes para aquellos sin experiencia de trabajo en cargos similares. Es decir, la carrera no terminó – nunca termina – ahora hay que hacer una pasantía o voluntariado para hacerte de esa experiencia incluso después de haber estudiado. Parece que algo funciona a favor del sistema ¿cierto? A esto le llamo yo, humor mediante, un Sistema Obsesionado con el Fracaso (SOF). El gran temor del SOF es hacer una inversión a largo plazo, persiguen la renta inmediata porque el día de mañana es incierto. Si invierten en la capacitación de un recién egresado es probable que luego este se vaya con otra empresa y, por supuesto, se lleve consigo la capacitación. En el futuro me imagino que las capacitaciones se insertarán como un chip en el cerebro, a lo Matrix, y si decides irte te las retiran, quedando otra vez en blanco. Pero hasta que eso ocurra el SOF sigue vigente y el conocimiento es poder. En las editoriales ocurre algo similar; construir un autor significa una inversión arriesgada. Esto se ve llevado al extremo porque los autores son el factor más débil de la cadena de Marketing del libro. Quiero decir que hay autores hasta debajo de las piedras. Cierro paréntesis.

En el caso de trabajar con una Agencia, el primer filtro de calidad serán los mismos agentes o los lectores de confianza que estos disponen para evaluar tu manuscrito. En ocasiones el agente se toma la licencia de  asumir el rol de editor y sugerir modificaciones al autor antes de presentar la obra a una editorial. Es recomendable contar con un agente. Estoy explícitamente en contra y no recomiendo para nada a esos embaucadores que exigen cobrar un adelanto antes siquiera de leer la obra. El agente cobra un porcentaje a discutirse con el autor de las ganancias futuras que la obra produzca. Si no fuera así su figura sería ridícula y poco probable que se comprometa a encontrar la mejor posibilidad para el autor.

El segundo filtro serán claramente los lectores de la editorial. Muchos autores independientes contactan de manera directa con los sellos, saltándose ese nuevo intermediario que son los agentes, una figura que facilita el trabajo del editor y por lo tanto significa que si llegamos al segundo filtro por medio de un agente, la lectura de la editorial ya estará un poco más libre de prejuicios. O al menos hay algunas posibilidades de que la lectura se produzca. En caso de interés el editor realizará un informe sobre la obra. Básicamente se pesan las debilidades y fortalezas del producto en relación al mercado. Si dentro del sello existe una colección donde pueda entrar a jugar, y además a la obra se le descubrieran dientes para devorarse el mercado, es probable que sea publicada.

Hay quienes sostienen que este segundo filtro está dividido en tres internos; en la base los lectores de confianza que responden al amo y señor Editor, que a su vez responde a un Comité Editorial. Me imagino ese comité como un grupo de señores barrigones con bigote gris y puro en la mano sentados alrededor de una mesa redonda dictaminando sobre el futuro de la cultura leyendo un resumen breve. Lo cual quizá sea cierto para las grandes bestias editoriales, solo unas pocas a nivel internacional. Pero en las editoriales pequeñas, y a las cuales los autores independientes tienen mayor acceso, se disponen de menos recursos y estos filtros ocurren de una manera más personalizada. El bello aroma del trabajo artesanal, me da placer solo pensarlo.

Ir por fuera de los filtros

Si el autor no hubiese conseguido pasar estos filtros que, se supone, aseguran calidad y variedad, pero en los hechos producen bestias clonadas que en lo personal yo mataría a mansalva (lo haré con gusto en algunas críticas). Revisemos sino el caso del premio nobel José Saramago al que le rechazaron la publicación de Claraboya, lo cual le causó una terrible frustración y lo alejó de escribir durante veinte años. Circunstancia del todo trágica si consideramos las obras que se perdieron en esas dos décadas. Y que empeora más aun cuando vemos que la editorial en lugar de pagar un resarcimiento le envía, cuando Saramago ya es Premio Nobel, una petición para publicar el manuscrito que en su momento rechazaron.

Respiremos hondo, no hay que ser portugués para pensar en eso y que nos duela el corazón.

Si el autor no consigue pasar esos filtros, pero piensa firmemente, tal como pensó Marcel Proust, que su obra es excelente y la humanidad algún día se lo agradecerá, le toca sacar dinero de su bolsillo y autopublicarse. Así lo hizo Proust con su obra más célebre; En busca del tiempo perdido.

O quizá el autor sencillamente quiere tener unos cuantos libros para regalar o vender entre sus familiares y amigos del taller de escritura. En cualquier caso, llegado este punto estaremos dentro del tema que discutiremos en las próximas entradas; la autopublicación de un libro, una solución que el Marketing del libro y la tecnología le han encontrado a millones de autores que quedan fuera del sistema tradicional. Una herramienta útil para aquellos que confían en su texto, y a quienes este Ciclo de Marketing del Libro les será imprescindible, ya que deberán realizar algunas etapas posteriores a la Fase 1 de Publicación, y de las cuales habitualmente se encarga la editorial. Hablamos de precio, plaza, promoción.

En los comentarios me gustaría leer sus experiencias publicando o intentando publicar. Ya sea en el modelo tradicional o en el de autopublicación.

8 definiciones contradictorias de Escribir

En la clase 1 del Taller coincidimos en la importancia de leer para poder escribir. En especial para aquellos ambiciosos que quieren escribir mejor. Para sintetizar esa clase, a la que volveremos más adelante para fomentar más lugares y formas de lectura, les diré lo siguiente: si no tienen tiempo de leer mejor pasen de escribir.

¿Qué es escribir? Esta pregunta tiene tantas respuestas como escritores. Es decir, farsantes. Se me ha ocurrido que lo mejor para introducir el verbo Escribir es ver qué cosa es y no es escribir. Es decir, cuáles son sus contradicciones. A continuación 8 definiciones contradictorias de escribir:

  1. Escribir es un sueño. Muchas personas coinciden en que escribir es su sueño, lo dicen tan mecánicamente que uno puede sentir que están casi durmiendo. Cliché por excelencia, se dice que la literatura es el lugar de los sueños de la humanidad. Coincido en que hay libros adictivos como sueños pero ninguno de ellos fue escrito durmiendo. Esos son puras parrafadas de somnífero. Escribir es despertar.
  2. Escribir es un juego. Una liberación indefinida de emociones, escribir es volar. Eso está bien para los pendejos que sin aspiración a crecer. Para los que no tienen una fecha de entrega. O para quienes escriben un poema a su novia y se creen Shakespeare. Nosotros queremos jugar pero apostamos por hacerlo de manera seria, rompiendo todo y esto incluye que a veces no sea un juego sino una guerra.
  3. Escribir es un arte. Sí, y entonces le exigen al lector que cada chorrada que lanzan al papel la tomen como palabra santa y sea leída con toda la buena predisposición del mundo. Y si no les gusta dicen que no han captado la profunda expresión de su alma. Esos escritores a la Duchamp que escriben sin corregir. Vayanse a buscar lectores al cielo de la piedad, bastardos. El colmo llega cuando esto lo dicen los poetas melosos que hacen poemas con imágenes de rosas.  A quienes tienen habilidad se los tolera un poco cuando todavía están naciendo, pero con el tiempo deberán inventarse algo mejor o conformarse en el almuerzo con llenarse la barriga de palabras.
  4. Escribir es una experiencia personal. Vaya hijo de puta. Esto lo saqué del Ministerio de Educación de Colombia. Si nos quedamos con esto las biografías de Facebook, Twitter y hasta Instagram están llenas de escritores. Sin embargo es probable que ya haya algún Borges escribiendo y siendo ignorado en facebook. Hay que estar atentos.
  5. Escribir es una pasión. Suelo escuchar esto entre adictos al sexo. Piensan que escribiendo van a tener fama y mujeres a rolete. No está mal soñar, aunque creo que hay formas más fáciles de conseguir mujeres. Igual no te desiluciones, te recuerdo que hay obras exquisitas que parecen escritas exclusivamente con el órgano sexual.
  6. Escribir es telepatía. Esto lo dice Stephen King, uno de los mentirosos predilectos de las masas. Me gusta la idea por el lado de tener que leer la mente del otro. Pero Stevie, si fuera telepatía no tendría que comprar tus malditos libros y leerlos para disfrutar de la historia. Cabrón mentiroso.
  7. Escribir es un oficio. Me va gustando más. En especial si lo sintetizamos como el oficio de saber elegir las palabras justas. Además de la coincidencia de que la paga de los oficios suele ser poco digna.
  8. Escribir es mentir. Es difícil mejorar la paradoja que ofrece esta definición. Su contradicción intrínseca me seduce. Si alguién te dice que miente, en realidad no está mintiendo, ¿o acaso está mintiendo en el hecho de decirte que miente? Ergo, no miente.

Después de la sacudida, que ha sido un poco un juego, un sueño, un arrebato de pasión,  y la experiencia personal con el verbo ya citado, me quiero quedar con una combinación de estas últimas tres definiciones: Escribir es un oficio de telepatía para elegir palabras y mentir.

¿Y vos cómo lo ves? 8 tu historia sobre este verbo en los comentarios. ¿Tenes alguna definición que hayas escuchado o hecho sobre qué es escribir? Nos leemos. 

Para escribir mejor leer poesía

La madre de todos los consejos para escritores es siempre el siguiente: hay que leer. Es una verdad aceptada por el hecho de que la escritura es una tecnología y los escritos son el producto de esta. Nadie va discutir esta premisa fundamental. Sin embargo pocos se frenan en que un escritor debe leer con una mirada distinta. Eso sin perder el placer por la lectura.

La mayoría en este momento debe estar pensando que ya sabe leer. Es cierto, ya sabes leer pero acá vamos a exigirle a la lectura convertirse en un instrumento. 

Deténganse en el título de esta publicación, Para escribir mejor leer poesía. La primera clase del taller la he titulado usando la palabra mejor con una doble articulación. ¿Lo habían notado? ¿Pueden escuchar la diferencia si leen rápido o si leen despacio? Es un detalle de estilo. El estilo es un juego que las palabras nos ofrecen cuando las tratamos de cerca y con cuidado. Ya hablaremos de escribir con estilo en el futuro. Lo que quiero que noten es la necesidad de frenar el apuro de lector que todos llevamos dentro para apreciar esas diferencias. En esto nada se ofrece como mejor antídoto que leer poesía.

Ya sé, la mayoría odia la poesía. Se han preguntado ¿por qué? Yo creo que no la odian, me parece que la han leído mal o han caído en un farsante. La buena poesía juega con salirse de las tradicionales formas de lectura. Para un lector apurado hasta la mejor poesía puede parecer una improvisación. Puede que lo sea, pero detrás de ella hay un marco, un ritmo, es como una pieza de jazz, una intención de experimento al servicio de la palabra. Ahí, en esas entradas y salidas, crecemos como lectores.

A veces el mismo poeta advierte de manera directa al lector sobre esta necesidad de frenarse, pienso en La tarde sobre los tejados, una poesía de Pablo Neruda:

(Lentísimo)

La tarde sobre los tejados

cae

y cae…

Quién le dio para que viniera

alas de ave?

El maestro chileno nos da un manual de uso al comienzo del poema, (lentísimo), leeme lentísimo.

Nadie tiene una sola velocidad de lectura. Lo importante es poder manejarlas. ¡Claro que no van a leer lentísimo como si fuera una poesía un libraco para aprobar un examen al otro día! Pero presten atención a la velocidad a la que leen. Quizá les pasa lo contrario; leen muy lento, y necesitan darle vértigo a una novela policial que viene pesada.

Personalmente cuando leo poesía me quito toda expectativa de la cabeza. Quiero soledad y ningún pensamiento propio. Quiero estar a solas y en silencio con el poema hasta que me empiece a hablar. Lo único que quiero es entrar y escuchar el alma del compositor. Dejarme ir en su manera de jugar. Despreocuparme si su canto me moja. Para entrar al reino de la poesía hay que ir desarmado. Y entonces la poesía te llena de armas.

No me extiendo más en este punto, porque creo que no se puede dar demasiado consejo para leer poesía. Se puede, pero se debería tratar a un poeta en particular o empezar a componer poesía. Si tienen consejos para leer poesía o autores favoritos los leo en los comentarios.