Diamantes en bruto, la película recientemente estrenada en la plataforma de Netflix, tiene los pies bien firmes en el área de guión: se trata de una adaptación de la novela El jugador, de Fiódor Dostoievski. En la película no aparece la mención a la novela del autor ruso pero las similitudes y los excesos son obvias. El viejo truco hollywoodense de cambiar el contexto para apropiarse de la historia no cambia los personas ni sus motivaciones, por lo tanto, la historia sigue perteneciendo al espectro de la tragedia que ideó Dostoievski.

Richard Jewell, interpretado por el extraordinariamente parecido Paul Walter Hauser, es el protagonista de la última película de Clint Eastwood, donde se vuelve a ver la obsesión temática del director con las historias basadas en hechos reales. Y su otra obsesión, incluso más antigua, los héroes. Para ser justos hay que reconocer que en este film Eastwood indaga sobre una faceta algo desatendida en los héroes modernos: la caída. Pasados los primeros veinte minutos del film la atención se centra menos sobre el acto heroico que sobre las consecuencias del mismo. La desgracia y el alto costo social que pagó Richard Jewell por salvar a cientos de inocentes.

Mujeres del siglo XX (2016) es un film enérgico, con una variedad de voces narradoras que hacen avanzar un drama entre cinco personajes disimiles que conviven en una casona antigua. El hilo se enreda alrededor de la conflictiva adolescencia de Jamie, el hijo de la dueña de casa. De algún modo crucial su vida estará marcada para siempre por la convivencia con esas tres mujeres. La madre, Dorothea. La amiga que solo quiere ser su amiga. Y otra amiga más adulta que lo introduce a la no filosofía del punk.