El fantasma

Antes de encontrarlo se pensó que en la casa habitaba un fantasma. La gente llegaba, se instalaba y a los días desaparecía sin dejar rastro. Quedaban los rugidos a través de las paredes. Eran sonidos graves e intermitentes, que por su articulación parecían humanos. Hasta se pensó que decían algo, pero resultaba inentendible; como si la voz naciera de una garganta repleta de virutas de acero.