Escuchar críticas o estancarse

En otra entrada hablamos sobre los borradores y su compleja relación de enemigos íntimos. Supongamos que después de muchas relecturas y correcciones tenemos nuestro primero manuscrito terminado. ¿Qué sigue? Ofrecerlo en bandeja para que otros lo destrocen. 

Personajes, los percutores de la literatura

Partamos de la base: todo lo que se pueda conocer a nuestros personajes es poco. No hablamos solo de los protagonistas, para los que sin dudas esto aplica a raja tabla, sino que es un principio general de cualquier historia. Si un personaje entra en escena es por algo. Responde a una intención y tiene, desde lo narrativo, un objetivo determinado.

Borradores, el amigo molesto pero indispensable del oficio

Si hay algo que no existe es un escritor sin borradores. César Aira dice que no corrige sus novelas. Es parte del marketing y toda esa fiesta que se hace alrededor de los genios, pero no le creo ni una palabra. Los borradores son el taller donde se trabaja la narrativa hasta dejarla a punto. Si no usas borradores lo que estas haciendo es un diario íntimo, una publicación en facebook, una descarga emocional, entre otras tantas posibles, que desde el punto de vista narrativo están llena de errores. Pueden funcionar, en especial si tienen humor o hay una voz que seduce por su propia inmadurez o espontaneidad, pero si tu idea es mejorar como narrador tenes que corregir.

La búsqueda de lo imposible

Espero que los lectores de este blog encuentren herramientas y formas útiles de pensar el oficio del escritor, mientras avanzan en la historia de un escritor que como tantos otros busca lo imposible. Básicamente de eso se trata este espacio; reflexionar sobre la escritura y su proceso creativo. Incursionar en distintas lecturas, ofrecer una variedad de textos que nos atrapen y enseñen otras formas de leer.

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