Emily Dickinson: poemas

Emily Elizabeth Dickinson nació en Amherst, Massachusetts, Estados Unidos, el 10 de diciembre de 1830 y falleció en Amherst el 15 de mayo de 1886. Fue una poeta reconocida póstumamente, únicamente cinco de sus poemas fueron publicados en vida.


Él era débil, y yo era fuerte – después –

él dejó que yo lo hiciera pasar –

yo era débil, y él era fuerte entonces –

yo lo dejé que me guiara a mí – a casa.

No era lejos – la puerta estaba cerca –

no estaba oscuro – él avanzaba – también –

no había ruido, él no dijo nada –

eso era lo que yo más deseaba saber.

El día irrumpió – tuvimos que separarnos –

ninguno – era más fuerte – ahora –

él luchó – yo luché – también –

¡No lo hicimos – a pesar de todo!


Si tus nervios te delatan –

vive por encima de tus nervios

ellos pueden apoyarse sobre la tumba,

si temen desviarse –

es una postura segura –

que no se dobla

sostenida por brazos de bronce –

que el mejor gigante hizo –

si tu alma vaciló –

levanta la puerta carnal –

el miedoso pide oxígeno –

nada más –


«Mañana» – significa «ordeñar» – para el granjero

alba – para los tenerifeños –

dados – para la muchacha –

mañana significa riesgo – para el enamorado –

sólo revelación – para el amado –

epicuros – fechan un desayuno – por ella –

novias – un apocalipsis –

mundos – un diluvio –

extenuadas vidas – sus lapsos de suspiro –

fe – el experimento de Nuestro Señor –


Es claro – que recé –

¿y a Dios le importó?

le importó tanto como si un pájaro

en el aire – golpeara con su pata –

y gritara dame –

razón – vida –

que no hubiera tenido – sin ti –

más piadoso hubiera sido

en la tumba del átomo dejarme –

alegre, aniquilada, dichosa y muda –

en lugar de esta penetrante miseria.


Esta es mi carta al mundo

que jamás me escribió –

la simple noticia que la naturaleza dio –

con tierna amistad

su mensaje está consignado

a manos que no puedo ver –

por amor a ella – dulces – compatriotas

juzgadme tiernamente –


El corazón pide placer primero –

luego – excusa del dolor –

luego – los pequeños anodinos

que matan el dolor –

luego – irse a dormir –

y luego – si tiene que ser

el deseo de su inquisidor

el privilegio de morir –


Que yo siempre amé

yo te traigo la prueba

que hasta que amé

yo nunca viví – bastante –

que yo amaré siempre –

te lo discutiré

que amor es vida –

y vida inmortalidad –

esto – si lo dudas – querido –

entonces yo no tengo

nada que mostrar

salvo el calvario –


Morir – sin morir

y vivir – sin la vida

es el más arduo milagro

propuesto por la fe.


No emplea amarillo la naturaleza

como otros colores

lo reserva todo para el poniente

profuso de azul

usando carmesí, como una mujer

consigue amarillo

sólo escaso y selecto

como palabras de amor.


Más Poemas de Emily Dickinson traducidos por Silvina Ocampo.

¿Queres seguir leyendo poesía en pidotiempo? Te recomiendo leer a Anne Carson.