Mario Benedetti: poemas de amor

Seguimos publicando poemas de amor por motivo que se acerca el día de los enamores de San Valentín. Sí, bueno, estamos melosos. Ya pasamos por Miguel Hernández, Pablo Neruda, Idea Vilariño, y hoy toca otro uruguayo. Hace poco tiempo Mario Benedetti fue controversial en las redes sociales; las aguas se habían dividido y el poeta uruguayo quedó de un lado canonizado como un genio de las letras y del otro desprestigiado como un impostor. Impostor o genio, da igual para la poesía con la que escribió sus cuentos, poemas y novelas. Textos que hacen de testigo de un Montevideo melancólico y eufórico, pujante por dar a las emociones humanas el lugar que se merecen. Me identifico con ese montón de personas que se emocionaron y lloraron con sus personajes de novela y cuentos. Por eso acá dejo un altar de siete poemas de amor de Mario Benedetti.


Amor, de tarde

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cuatro

y acabo la planilla y pienso diez minutos

y estiro las piernas como todas las tardes

y hago así con los hombros para aflojar la espalda

y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cinco

y soy una manija que calcula intereses

o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas

o un oído que escucha cómo ladra el teléfono

o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las seis.

Podrías acercarte de sorpresa

y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos

yo con la mancha roja de tus labios

tú con el tizne azul de mi carbónico.


Ella que pasa

Paso que pasa

rostro que pasabas

qué más quieres

te miro

después me olvidaré

después y solo

solo y después

seguro que me olvido.

Paso que pasas

rostro que pasabas

qué más quieres

te quiero

te quiero sólo dos

o tres minutos

para quererte más

no tengo tiempo.

Paso que pasas

rostro que pasabas

qué más quieres

ay no

ay no me tientes

que si nos tentamos

no nos podremos olvidar

adiós.


Táctica y estrategia

Mi táctica es

mirarte

aprender cómo sos

quererte como sos

mi táctica es

hablarte

y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible

mi táctica

es quedarme en tu recuerdo

no sé cómo ni sé

con qué pretexto

pero quedarme en vos

mi táctica es

ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos

simulacros

para que entre los dos

no haya telón

ni abismos

mi estrategia es

más profunda y más

simple

mi estrategia es

que un día cualquiera

ni sé cómo ni sé

con qué pretexto

por fin me necesites.


Te quiero

Tus manos son mi caricia

mis acordes cotidianos

te quiero porque tus manos

trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro

contra la mala jornada

te quiero por tu mirada

que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía

tu boca no se equivoca

te quiero porque tu boca

sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero

y tu paso vagabundo

y tu llanto por el mundo

porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola

ni cándida moraleja

y porque somos pareja

que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso

es decir que en mi país

la gente viva feliz

aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos.


Fundación del recuerdo

No es exacatamente como fundar una ciudad

sino más bien como fundar una dinastía

el recuerdo tiene manos nubes estribillos

calles y labios árboles y pasos

no se planifica con paz ni compás

sino con una sarta de esperanzas y delirios

un recuerdo bien fundado

un recuerdo con cimientos de solo

que con todo su asombro busca el amor

y lo encuentra de a ratos o de a lustros

puede durar un rumbo o por lo menos

volver algunas noches a cavar su dulzura

en realidad no es como fundar una dinastía

sino más bien como fundar un estilo

un recuerdo puede tener mejillas

y canciones y bálsamos

ser una fantasía que de pronto

se vuelve vientre o pueblo

quizá una lluvia verde

tras la ventana compartida

o una plaza de sol

con puños en el aire

un recuerdo sólidamente fundado

fatalmente se acaba si no se lo renueva

es decir es tan frágil que dura para siempre

porque al cumplirse el plazo lo rescatan

los viejos reflectores del insomnio

bueno tampoco es como fundar un estilo

sino más bien como fundar una doctrina

un recuerdo amorosamente fundado

nos limpia los pulmones nos aviva la sangre

nos sacude el otoño nos renueva la piel

y a veces convoca lo mejor que tenemos

el trocito de hazaña que nos toca cumplir

y es claro un recuerdo puede ser un escándalo

que a veces nos recorre como un sol de franqueza

como un alud de savia como un poco de magia

como una palma de todos los días

que de repente se transforma en única

pensándolo mejor

quizá no sea como fundar una doctrina

sino más bien como fundar un sueño.


Todavía

No lo creeo todavía

estás llegando a mi lado

y la noche es un puñado

de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo

tu rostro tu paso largo

tus manos y sin embargo todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto

que ver contigo y conmigo

que por cábala lo digo

y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza

y las cosas más triviales

se vuelven fundamentales

porque estás llegando a casa

sin embargo todavía dudo

de esta buena suerte

porque el cielo de tenerte

me parece fantasía

pero venís y es seguro

y venís con tu mirada

y por eso tu llegada

hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido

mis culpas y mis fracasos

en cambio sé que en tus brazos

el mundo tiene sentido

y si beso la osadía

y el misterio de tus labios

no habrá dudas ni resabios

te querré más

todavía.


Ustedes y nosotros

Ustedes cuando aman

exigen bienestar

una cama de cedro

y un colchón especial

nosotros cuando amamos

es fácil de arreglar

con sábanas qué bueno

sin sábanas da igual

ustedes cuando aman

calculan interés

y cuando se desaman

calculan otra vez

nosotros cuando amamos

es como renacer

y si nos desamamos

no la pasamos bien

ustedes cuando aman

son de otra magnitud

hay fotos chismes prensa

y el amor es un boom

nosotros cuando amamos

es un amor común

tan simple y tan sabroso

como tener salud

ustedes cuando aman

consultan el reloj

porque el tiempo que pierden

vale medio millón

nosotros cuando amamos

sin prisa y con fervor

gozamos y nos sale

barata la función

ustedes cuando aman

al analista van

él es quien dictamina

si lo hacen bien o mal

nosotros cuando amamos

sin tanta cortedad

el subconsciente piola

se pone a disfrutar

ustedes cuando aman

exigen bienestar

una cama de cedro

y un colchón especial

nosotros cuando amarnos

es fácil de arreglar

con sábanas qué bueno

sin sábanas da igual.


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Si queres seguir leyendo poemas de amor te recomiendo Miguel Hernández.


“Fósforos quemados” de José Edgardo Díaz

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