Tres poemas de Fabián Casas

Después de largo viaje

Me siento en el balcón a mirar la noche.

Mi madre me decía que no valía la pena

estar abatido.

Movete, hacé algo, me gritaba.

Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.

Mi madre y yo éramos diferentes

y jamás llegamos a comprendernos.

Sin embargo, hay algo que quisiera contar:

a veces, cuando la extraño mucho,

abro el ropero donde están sus vestidos

y como si llegara a un lugar

después de largo viaje

me meto adentro.

Parece absurdo: pero a oscuras y con ese olor

tengo la certeza de que nada nos separa. 

Bruno

Las plantas reverdecen

soportando la violencia del verano.

Tomás la regadera, el torso al desnudo

en el sol; tus ojos que se fijan

en un cielo límpido

y el viaje que termina.

Todo está como lo dejaste:

el barco en una mañana brumosa,

un hotel frío instalado en otro idioma

y esta casa, donde posaste el radio

de tu imaginación, y crecí en él.

Preguntas

La vanguardia nos resultó intolerable,

hacía mucho calor, entonces:

¿qué vamos a hacer

con el galgo de orejas vendadas

que ladra en el rectángulo del patio?

¿dónde vamos a poner a Malvolio

que quiere convertir su dolor en aventura?


Recomendamos el libro de ensayos “Trayendo a casa todo de nuevo” de Fabian Casas.

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