El descenso y otros dos poemas de William Carlos Williams

Presentamos tres poemas del autor norteamericano William Carlos Williams (1883-1963). Poeta y médico, William Carlos Williams es un poeta central en la tradición lírica de lengua inglesa, ya que no sólo creó algunas de las más espléndidas piezas líricas de ese idioma, sino que reflexionó sobre el lenguaje del poema, su estructura formal y las exigencias a las que debe ser sensible el poeta moderno. Estas versiones son de Martha Block.

 

El descenso

El descenso nos llama
como nos llamó el ascenso
La memoria es como
un logro,
una especie de renovación
casi
una iniciación, nuevos espacios abiertos
habitados por hordas
y por tanto, no implica
nuevas especies –
pues su movimiento
se dirige hacia destinos nuevos
(aunque hayan sido abandonados)

Ninguna derrota se compone sólo de derrota – pues
el mundo que abre siempre es un lugar
hasta entonces
insospechado. Un
mundo perdido,
un mundo insospechado,
nos llama a nuevos lugares
y ninguna blancura (perdida) es tan blanca como
el recuerdo de la blancura

Con la tarde, el amor despierta
aunque sus sombras
vivas por el brillo
del sol –
somnolientas ahora se abandonen
al deseo
El amor sin sombras surge ahora
comienza a despertar
conforme la noche
avanza.

El descenso
hecho de desesperanza
sin logros
cae en la cuenta
del nuevo despertar:
que es el revés
de la desesperanza.
Así, lo que no logramos,
lo negado al amor,
lo que hemos perdido antes –
se hace descenso
sin fin, indestructible.

 

Para despertar a un anciano

La vejez es
un vuelo de pequeños
pájaros chillones

que rozan
árboles desnudos
sobre un cristal de nieve.

Avanzan y retroceden
abofeteados
por un viento oscuro

¿Y qué?
Sobre ásperos tallos
se posó la bandada,

la nieve
se cubrió de cáscaras
de semillas rotas

y un agudo
rumor de plenitud
templó el viento.

 

Los niños

De tanto en tanto
tropezamos con un sendero
de violetas amarillas

algunas
pocas azules grandes violetas
azules en

el bosque del cementerio
recogimos
manojos de ellas

había ahí una familia
llamada Foltette
una familia numerosa

con muchas tumbas de niños
así que recogimos

manojos de violetas
y pusimos uno
sobre cada lápida.

 

Un ejercicio

Enfermo como estoy
con la mente confusa
quiero decir he

resistido este abril
hasta ahora
visitando a amigos

volviendo a casa
entrada
la noche vi

un negro inmenso
el cuello sucio
alrededor de su

enorme pescuezo
parecía
estar

ahogándolo
no supe
si él

me vio aunque
estaba sentado
justo

frente a mí cómo
escapar
de esta edad

moderna
y aprender
a respirar de nuevo.

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