Despido

La herida es la quinta que recibe, se le ha congelado el pecho, emite un sonido seco y quebradizo. En retrospectiva este año Tim ha sido limpiador de retretes, mozo, barman, distribuidor y dueño de una carnicería. El debacle empezó cuando las criaturas arruinaron el ganado de la pampa. La gente empezó a desconfiar de la carne animal que venía del sur.

La herida se abre de manera definitiva cuando el jefe, un joven que ha abierto una constructora de muros electrificados, le comunica, mientras se sacude el pito, que prescindirá de sus servicios.

– Terminá ese retrete y después andá nomás.

Tim frena el movimiento que hacía con la escobilla para despegar la mierda del paladar del inodoro. Es como si se le hubiese agotado el combustible.

– No te pongas mal, chico, ¿Cómo es tu nombre?

– Tii…

– No importa Tito. Ya vas a ver  que se te pasa rápido. ¿No es la primera vez cierto? Siempre pasa. Las cosas pasan.

El jefe termina su oración, se sacude y le da un apretón de manos. Tim quiere morderle la oreja y escupir el cartílago sobre la alfombra beige de su oficina de lujo. Y quizá comerse una parte de sus sesos, se imagina untando sus dedos en esa gelatina de neuronas entrenadas en universidades extranjeras. Pero nada de eso ocurre; Tim se queda pasmado. De a poco las piernas se le aflojan y cae de rodillas. El jefe ya no está presente claro.

Lo que no crece se pudre, piensa con su último aliento. Se le desprenden tres dientes de arriba. El torso del cuerpo golpea contra los cerámicos blancos, recién lustrados. Queda esparcido y enfriándose sobre la alfombra. Cinco minutos tarda en reiniciarse el programa. En este caso la cabeza está dañada y se demora unos minutos de más. Nadie entra en el baño durante ese tiempo.

El jefe tiene razón, piensa, cuando la computadora vuelve a encenderse y por el cerebro de Tim vuelve a correr un halo de luz.

– El jefe tiene razón – repite y empieza a recoger sus cosas.

Ahora en la total oscuridad Tim deja las escobillas, los trapos, el balde y los productos de limpieza. No puede imaginarse el trabajo que le sigue pero tampoco le preocupa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s