Avistado con un telescopio

Una pareja echada en el pasto, a la sombra de un almendro que hace horas están en silencio, quietas en un abrazo y mirando al cielo. Arriba del árbol hay una casa de madera donde viven. Por la ventana asoma un telescopio que apunta hacía una montaña del otro lado del lago.

De repente, sin que nada ocurra, empiezan a conversar. Son un río.

x – El amor es una montaña infinita.

xc – ¿Por qué infinita?

x – Le falta el punto de llegada, el amor es la llegada. Y por suerte, porque sino sería una carrera.

xc – Suena cansador.

x – Lo es. Pero depende del que viaja. Se cansa el pesado, se cansa el que va solo. Subimos sin peso. Acompañar.

xc – ¿Cómo sabes?

x – Mirar es liviandad. Tiempo de ayudar al del lado.

xc – Mirá, ahí, esos pájaritos debajo del olmo.

x – Los veo. Escuchá. ¿Podés escuchar?

xc – Sí, se escucha. Es hermoso.

x – Me pregunto si ellos nos ven.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s