Alfredito, cuento de Liliana Colanzi

Para Alfredo Parada Chávez, amigo, inmortal Una vez, cuando era niña, vi matar a un chancho. Era verano. Las moscas se lanzaban contra los cristales. Me gustaba masticar hielo, y en las tardes subía al balcón con un vaso rasante de cubitos a observar al vecino, don Casiano, serruchar muebles viejos en su patio. Pero... Leer más →

El huésped, cuento de Amparo Dávila

Nunca olvidaré el día en que vino a vivir con nosotros. Mi marido lo trajo al regreso de un viaje. Llevábamos entonces cerca de tres años de matrimonio, teníamos dos niños y yo no era feliz. Representaba para mi marido algo así como un mueble, que se acostumbra uno a ver en determinado sitio, pero... Leer más →

Los chicos del maíz, cuento de Stephen King

Burt elevó demasiado el volumen de la radio y no volvió a bajarlo porque estaban al borde de otra discusión y no quería que eso ocurriera. Se resistía desesperadamente a que ocurriera. Vicky dijo algo. —¿Cómo? —grito él. —¡Baja el volumen! ¿Quieres romperme los tímpanos? Mordió con fuerza lo que podría haber brotado de sus... Leer más →

Desesperada, cuento de Kathryn Ptacek

Poco a poco me estoy quedando sin vida. Me la está chupando mi desdichada existencia como si fuera un vampiro pegado a mi persona. Mejor dicho, como si fuera una araña. Una araña es igual de mala: se coloca en su tela para aguardar a su presa, y cuando la atrapa, la chupa hasta que... Leer más →

Las vejez de las gemelas de el resplandor, cuento de Espido Freire

Ahora salimos menos: cuando no es la una, es la otra la que siente una irrefrenable pereza. Remoloneamos antes de levantarnos de la cama, nos vestimos con calma, nos acercamos una y otra vez al espejo para comprobar si nuestros calcetines están bien subidos (los ocho: los nuestros y los del reflejo), las faldas de nuestros vestidos almidonadas y opulentas, y luego nos sentamos de nuevo, agotadas ya sin ni siquiera acercarnos a la puerta.

La lengua del diablo, cuento de Kaita Murayama

I Una noche serena a principios de mayo, alrededor de las once, estaba en el jardín contemplando el azul profundo del cielo cuando, de repente, se escuchó una voz en la puerta: «¡Telegrama!». Al abrirlo encontré lo siguiente: «CUESTA KUDAN 301 KANEKO». Me extrañó mucho. ¿Qué significaba eso de 301? Kaneko era el nombre de... Leer más →

Los del verano, cuento de Kelly Link

Se despertó mientras su padre la rociaba como a una planta marchita, pulverizador en mano. —Fran —decía él—. Fran. Despierta, cariño. ¡Arriba! Fran tenía gripe, aunque en realidad parecía que la gripe la tenía a ella, que la había secuestrado. En consecuencia, llevaba tres días faltando a clase. La noche anterior se había tomado tres... Leer más →

Un mar de vacilaciones, clase de escritura de Hebe Uhart

“No quiero algo porque sea bueno. Es bueno porque yo lo quiero”. Spinoza Saber y no saber adónde voy. Conocer las propias limitaciones. Elección del tema. Pathos o Eros disimulado. Acompañarse a sí mismo. Escribir no es inventar. Un tema me convoca. La verosimilitud del texto. El apego a la realidad. Lo inasible imaginario. Idealización... Leer más →

El leñador, de Mike Wilson

El juego mismo de la duda presupone la certeza. Ludwig Wittgenstein. Primer capítulo Combatí en una guerra, hace décadas en un archipiélago, y combatí en el cuadrilátero, hace años en las noches de la ciudad. Fracasé en las islas y en el ring. Me fui del país, buscando alejarme de todo, de la oscuridad, del pasado,... Leer más →

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